Entrada n°10: Las inversiones en Cuba

¡Fuimos a Marruecos este fin de semana, y me encantó mucho! Cuando llegamos, primero cenamos. Comimos una sopa rica, una mezcla de pollo y cous cous, y para el postre, fruta. La cena fue muy saborosa, especialmente el plato principal. Me recordó de un plato que a veces cocinamos en mi casa en Kentucky. Mi hermana te gusta cocinar, y siempre está intentando de preparar comida interesante. ¡Estaba emocionada de comer el plato en Marruecos, porque por supuesto era más auténtica!

El próximo día fuimos a Chefchaouene, una ciudad muy preciosa. Sería muy tranquilo vivir tan cerca de las montañas, con una vista tan bonita para ver todos los días. Me parecío que las vidas de la gente en esta ciudad son tranquilos y sencillas, lo que me fascina mucho. En los suburbios donde vivo cerca de Cincinnati, la gente tiene mucho más prisa, y sigue un horario muy fijo. Trabaja para empresas, mientras mucha gente de Chefchaouene trabaja para sí misma. Me interesó ver a las cosas que estaba vendiendo en la calle, las que fueron muy frescas y hecho por la mano. Por ejemplo, me gustó comer el pan cuando acabó de salir del horno. También me fascinó la anciana que llevó las ingredientes en su espalda. ¡En los E.E.U.U., no se puede ver esta tipa de escena!

Otra cosa que no es común en los E.E.U.U. es el costumbre de negociar cuando ir de compras. Pasamos la gran parte del día en Chefchaouene haciendo eso. Para mí, fue muy difícil ser firme cuando estaba negociando con los vendedores. Sin embargo, salí con muchas cosas, las cuales compré a precios bastante baratos. También me gustó hablar con la gente del pueblo. Era muy emocionada de conocernos, y supongo que a ellos les parecemos muy extraños, aunque también creo que son acostumbrados a los turistas, a quienes venden muchos de sus bienes.

El sábado por la noche, después de volver al hotel, veíamos otra cosa muy rara. De repente, durante la cena, un grupo de bailarines nos mostró un baile tradicional. Llevaba ropa adornada, y uno bailó con un plato de candelas arriba de su cabeza. ¡En un momento, el baile aún pareció como hip-hop! Me sorprendió, y me gustaba mucho.

Sobre todo, me encantaba el viaje a Marruecos. El campo del país es muy bonito, y los aspectos islámicos de la cultura, como las llamadas de rezar, son muy interesantes.

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